Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.

Carlo Goldoni

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.

Albert Guinon

Lo último que uno sabe es por donde empezar.

Blaise Pascal

Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.

Heráclito de Efeso

Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.

Francisco de Quevedo

Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada.

William Shakespeare

Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano.

Walt Whitman

El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.

San Agustín de Hipona

Nunca releo mis libros, porque me da miedo.

Gabriel García Márquez

No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.

Eurípides de Salamina

Juan Luis Vives


No puede existir bondad alguna donde no haya conocimiento de ella.


No hay riqueza tan segura como un amigo seguro.


Sal de la vida es la amistad.


El corazón es lo primero que vive en la estructura del animal y lo último que muere. En él tiene su comienzo y su término la vida.


Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho.


Es inútil toda polémica si no hay esperanza de que resulte provechosa.


Desterrada la justicia que es vínculo de las sociedades humanas, muere también la libertad que está unida a ella y vive por ella.


Lo comprado al precio de muchos ruegos, es caro.


La fuente de la vida es el corazón.


Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso.


Todo cuanto hemos entendido, reflexionado y comparado está dispuesto para servir a la razón.


¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!


Desventurado el hombre que no tiene quien le amoneste cuando tiene necesidad de ello.


No esperes que tu amigo venga a descubrirte su necesidad; ayúdale antes.


Ni la utilidad del mentir es sólida,ni el mal de la verdad perjudica mucho tiempo.


No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.


La diligencia en escuchar es el más breve camino hacia la ciencia.


No hay cosa por fácil que sea, que no la haga difícil la mala gana.


Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida.


La memoria se acrecienta usando y aprovechándose de ella.


Muchos habrían podido llegar a la sabiduría si no se hubiesen creído ya suficiente sabios.


La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.




Juan Luis Vives, (1492-1540) Humanista y filósofo español.