Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario.

Groucho Marx

El hombre que no sabe callar tampoco sabe hablar.

Publio Siro

Entre todos los vestidos que yo he visto poner al orgullo, el que más me subleva es el de la humildad.

Henry Mackenzie

La crueldad es la fuerza de los cobardes.

Proverbio árabe

El cine nunca es arte. Es un trabajo de artesanía, de primer orden a veces, de segundo o tercero lo más.

Luchino Visconti

No logran entender los hombres cuán gran renta constituye la economía.

Marco Tulio Cicerón

Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.

Esquilo de Eleusis

Un libro puede ser agradable con muchas imperfecciones y enojosísimos sin un defecto.

Oliver Goldsmith

La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella.

Emil Michel Cioran

El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.

Lucio Anneo Séneca

Jorge Luis Borges

He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.



Jorge Luis Borges, (1899-1986) Escritor argentino.