No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

José Saramago

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido...?

José de Espronceda

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.

José Martí

Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios.

Jacinto Benavente

No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable.

Baruch Benedict Spinoza

Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.

Noel Clarasó

Ningún tonto se queja de serlo; no les debe ir tan mal.

Noel Clarasó

Nunca he encontrado una persona tan ignorante de la que no pueda aprender algo.

Galileo Galilei

Conozco a alguien que tiene más espíritu que Napoleón, que Voltaire, que todos los ministros presentes y futuros: la opinión pública.

Charles-Maurice Talleyrand Périgord

El hombre ha nacido para luchar, y es como se le define mejor diciendo que es un guerrero nato y que su vida desde el principio al fin no es sino una batalla.

Thomas Carlyle

Francisco de Quevedo

El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo.



Francisco de Quevedo, (1580-1645) Escritor español.