Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.

Aristóteles

El silencio del envidioso está lleno de ruidos.

Khalil Gibran

En el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política.

Simón Bolívar

No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.

Confucio

Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.

Gustave Flaubert

Es peligroso escuchar. Se corre el riesgo de que le convenzan; y un hombre que permite que le convenzan con una razón, es un ser absolutamente irracional.

Oscar Wilde

Yo no dejaría nada a un hombre de acción, pues se vería tentado a dejar de trabajar, por otro lado, me gustaría ayudar a los soñadores ya que les resulta difícil conseguirlo en la vida.

Alfred Nobel

Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad.

Confucio

En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.

Suetonio

Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas.

Martin Heidegger

Michel Eyquem de Montaigne

Los juegos infantiles no son tales juegos, sino sus más serias actividades.



Michel Eyquem de Montaigne, (1533-1592) Escritor y filósofo francés.