Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.

Otto von Bismark

Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.

Heráclito de Efeso

Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.

Homero

El pan más sabroso y la comodidad más agradable son los que se ganan con el propio sudor.

Cesare Cantù

La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño.

Gilbert Keith Chesterton

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto.

Steve Jobs

Cuando se ama es el corazón quien juzga.

Joseph Joubert

No des la felicidad de muchos años por el riesgo de una hora.

Tito Livio

El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.

Miguel de Cervantes Saavedra

Con el conocimiento se acrecientan las dudas.

Johann Wolfgang Goethe

Michel Eyquem de Montaigne

Nos ocupamos mucho de ser gentes de bien según la ley de Dios; no sabríamos serlo según nosotros mismos.



Michel Eyquem de Montaigne, (1533-1592) Escritor y filósofo francés.